martes, 20 de diciembre de 2011

Aprendemos

En un determinado momento… aprendemos.
Aprendemos que el repelente natural de muchos, son las lágrimas de un conocido. A no ser que se trate de un sádico, en tal caso, amará esos ríos cristalinos, buscará nadar en ellos y de ser posible ahogarse. En tal caso, sonríe.
Aprendemos que el ceño fruncido de un mal día, solamente es un presagio para una tormenta mayor que tú condicionas. Lloverán cosas peores, eso es seguro. En tal caso, mantente sereno.
Aprendemos que el amor puede ser doloroso y es loco. De una patología cardiaco-romántica a otra hay pocos pasos. Un día enloqueces de amor, al otro del desengaño y finalmente el abandono te destroza… claro, viene el Alzheimer cardiaco y olvidas que te dolió, vuelves a enamorarse. En tal caso, enamórate otra vez. Que el remedio de un mal amor, es seguir adelante.
Aprendemos que los ojos no siempre son el espejo del alma, que las palabras de un escritor pueden reflejar sus pensamientos y sentimientos pero no su comportamiento y que estos tres últimos no siempre van de la mano, lo que te da una amplia gama de posibilidades. En tal caso, conoce a las personas sin perder tu tiempo en juzgarles.
Aprendemos que cualquiera puede sonreírte y hacerte pasar un buen rato para olvidarte al día siguiente. También pueden ser capaces de hacerte el daño más grande del mundo… y luego caminar tranquilamente por la calle de la mano de otra persona mientras tú aún te cuestionas cómo puede alguien tan malo ser querido por otros. En tal caso… no le des más vueltas al asunto y sigue conociendo más personas.
Aprendemos que más allá de las condiciones de tu nacimiento, vida, amores, dolores, lágrimas, personas, etc, etc… siempre, siempre, siempre habrá alguien para ti. Puede que no sea la misma persona durante toda la vida, pero definitivamente, habrá alguien. En tal caso, siempre se amable.
Aprendemos lo fácil que es prometer un “para siempre”. Eso es imposible porque la mente humana es frágil y subjetiva, olvida las promesas y sigue a pesar de todo. Es algo triste y a la vez maravilloso por el hecho de sanar heridas. En tal caso, toma un “estaremos juntos para siempre” como un “en estos momentos, eres la persona más importante para mí” y valóralo.
Aprendemos que la gente nos criticará por diferentes motivos. En tal caso, haz que se pregunten por qué sigues sonriendo.
Aprendemos… a actuar.
En tal caso… actúa el papel de ser tú mismo frente a la vida que es bipolar: un día se pone hermosa, tanto que te tienta a echarte con ella al pasto y contarle todo lo que hiciste, como al otro se enoja y te dan ganas de patearle. Pero aún así, vida es vida. Vívela y no dejes que ella te viva a ti.

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